HACIA EL IV CENTENARIO DE LA CAPILLA DEL REAL
COLEGIO-SEMINARIO DE CORPUS CHRISTI

LITURGIA DOMINICAL

EL TESORO DE LA PALABRA

SERMONES DE SAN JUAN DE RIBERA

MUSEO

El domingo 8 de febrero de 1604, san Juan de Ribera trasladó en procesión solemne el Santísimo Sacramento desde la Catedral de Valencia hasta la capilla del Real Colegio-Seminario de Corpus Christi, fundado por él unos años antes. Fue una fecha memorable. El ya anciano Patriarca veía por fin cumplido uno de sus deseos más fervientes: el inicio, en la capilla de su colegio, que con tanto esmero, buen gusto y devoción había proyectado y realizado, de las celebraciones litúrgicas de alabanza al Señor y de culto al sacramento del altar.

Toda Valencia, ciudad y pueblos, fue invitada a unirse a la celebración y participar en los múltiples festejos que con tal motivo mandó celebrar el santo Patriarca. El mismo rey Felipe III, que a la sazón se encontraba  en Valencia, quiso estar presente en la procesión del traslado y en la primera función litúrgica que se celebró  en la capilla, manifestando así el especial afecto y amistad que profesaba a su fundador, que años antes había presidido su matrimonio con Margarita de Austria en la catedral de Valencia.

San Juan de Ribera, siguiendo la orientación del Concilio de Trento, tuvo siempre la idea de erigir en Valencia un colegio-seminario para la formación de sacerdotes. Tenía claro que la renovación de la Iglesia dependía muy directamente de la renovación del clero. Deseaba para las parroquias "sacerdotes ejemplares y doctos" que pudieran ejercer su ministerio como párrocos y vicarios, y que fueran buenos confesores y ministros útiles para el servicio de Dios y el de la Iglesia. Para ello pensó una institución, que como dice el capítulo XI de las Constituciones, educara a los futuros sacerdotes "con tan buena y santa disciplina que donde quiera que los vean den noticia de nuestra intención y de su diligencia, y muestren por su compostura interior y exterior el provecho que sacan de estar en esta Congregación". En marzo de 1583 fundó este colegio-seminario ante notario, y tan pronto como pudo dio comienzo a las obras.

En el marco de este colegio, la capilla iba a tener una relevancia especial. Así se expresa en el capítulo I  de sus Constituciones: "Aunque nuestro primer intento ha sido fundar este dicho Colegio y Seminario, pero siempre ha estado firme en nuestro ánimo un vivo deseo de fundar juntamente una Capilla o Iglesia, donde se celebren los oficios divinos con veneración del Santísimo Sacramento y de la benditísima Virgen María, Señora y Abogada nuestra, y de todos los santos. Y que en tal Capilla o Iglesia, se observe en la celebración de los oficios divinos lo que está dispuesto en los Santos Concilios, y ha sido observado en los tiempos que florecía la disciplina eclesiástica, y lo que enseñan los autores que escriben de esta materia, conviene a saber, que se digan y canten con toda pausa y atención, y de manera que se conozca que los que cantan consideran que están delante de Dios, hablando con la suprema e infinita Magestad suya: que así mismo mueva a los oyentes a devoción y veneración de este Señor y de su santo Templo".

En la mente del Patriarca, la capilla, además de tener como función principal la celebración del culto divino con dignidad y disposición interior, debía desempeñar un cometido pedagógico para los colegiales residentes en él, pues pensaba que su participación  en los oficios les sería sin duda de gran ayuda para ejercer después con provecho su ministerio; y quería también que tuviera carácter ejemplar para otras iglesias: "Tenemos juzgado que se servirá mucho Dios nuestro Señor -escribe en las Constituciones- de que haya una Iglesia en esta ciudad en la cual se le den alabanzas con el respeto, atención y veneración que se debe a tan infinita Magestad, para ejemplo de los demás, así del Reino como de fuera" (cap. I, cfr.  cap. XXIX). Y consideraba que tanto el  colegio como la capilla debían entenderse como "un testimonio perpetuo de la obediencia que, como católico y miembro de la Iglesia, debía a los Santos Concilios" y como expresión "del mucho amor que tenemos a nuestros feligreses, deseando y procurando su bien espiritual y temporal, como esta sea obra digna y obligatoria del Pastor respecto a sus ovejas" (Constituciones, cap. I).

Se puede afirmar que en febrero de 1604, con la traslación del Santísimo Sacramento, dio comienzo la vida de esta institución, aunque la fábrica del colegio no estuviera aún concluida y los primeros colegiales de beca no hubieran ingresado todavía. Desde ese momento hasta el día de hoy, con la ayuda de Dios y la especial protección de su santo fundador, la capilla y, un poco más tarde, el colegio-seminario,  han cumplido la voluntad fundacional esmerándose en la formación de sacerdotes para la iglesia de Valencia y ofreciendo a todos, sacerdotes, seminaristas y fieles laicos, una liturgia cuidada y una espiritualidad eucarística.

Febrero de 1604 es por ello una fecha realmente importante, y el Colegio se prepara para celebrar con toda solemnidad su IV centenario. Esta celebración será ante todo una acción de gracias a Dios. Como cristianos, sacerdotes y valencianos no podemos menos que agradecer este regalo que san Juan de Ribera hizo a la Iglesia y a Valencia. Pero queremos que esta celebración sea también la ocasión para ir mostrando a todos los valencianos, y a la comunidad universal, el rico patrimonio religioso-cultural con que el santo Patriarca dotó a su colegio.

A finales de 1998 comenzamos con una exposición de algunas de las Biblias de su biblioteca. Después de la capilla, donde se venera el Santísimo Sacramento, esto es, la "Palabra hecha pan", el espacio más importante del Colegio es su biblioteca, toda ella en función del estudio e interpretación de la Sagrada Escritura, es decir, del "pan de la Palabra". Con razón titulamos esa exposición "El tesoro de la Palabra". Tesoro, por su-puesto, por el especial valor de los ejemplares expuestos; pero tesoro, sobre todo, porque la Palabra de Dios es, junto con la Eucaristía, el alimento principal del alma cristina.

La magnífica biblioteca que corona el edificio, dominando el claustro desde su altura, custodia la rica colección de Biblias que fue atesorando a lo largo de su vida, concebida como un auténtico sagrario de la Palabra que se constituye en corazón del Colegio.

Sólo una persona de la dimensión del santo arzobispo Juan de Ribera, cristiano sincero, prelado solícito y verdadero humanista lleno de sabiduría y prudencia, podía llevar a cabo este generoso e importante proyecto materializado en el Real Colegio de Corpus Christi.

"Los sabios brillarán con el fulgor del firmamento y los que enseñaron a muchos la justicia como las estrellas por toda la eternidad." (Daniel I-2,3). (1).


                                               Valencia, 29 de junio del año 2000
                                                      Festividad del Corpus en el
                                          Real Colegio-Seminario de Corpus Christi

Esta presentación es un extracto de los prolegómenos del libro EL TESORO DE LA PALABRA, publicado por el Real Colegio Seminario de Corpus Christi de Valencia con motivo de la exposición de las Biblias de San Juan de Ribera.

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